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Argentina foi condenada por racismo pela Corte Interamericana de Direitos Humanos, em uma sentencia que atribuye al Estado la responsabilidad pelo asesinato del ativista afrouruguayo José Delfín Acosta Martínez, el 5 de abril de 975, por la policía de la ciudad de Buenos Aires.

La conclusión fue publicada el de agosto en un reconocimiento internacional e histórico, en um país con profundas cuestiones de invisibilización del racismo y de la presencia de negros y afrodescendientes en el país. La sentencia sólo vino al público em octubre y fue impulsada por la propia familia Acosta Martínez.

A pesar de la importancia del reconocimiento internacional, tanto el caso como la sentencia de la Corte IDH fueron poco divulgados en el país. La cuestión racial es poco discutida en Argentina, que suele sostener el discurso de que no hay personas negras en el país, con justificaciones como que las guerras o enfermedades, principalmente, explicarían la supuesta inexistencia de afroargentinos.

La Corte determina o local de um ano para que a Argentina publique a sentença completa no boletim oficial do país.

23 años luchando por justicia

El caso fue cerrado dos veces, con la constatación de una autopsia realizada en Argentina y versiones policiales contradictorias: la primera decía que José tuvo un ataque epiléptico (a pesar de no tener epilepsia) y, la segunda, que él mismo se saco su ropa e se golpeó hasta provocar su propia muerte.

Solamente tras lograr el cuerpo, las autopsias realizadas no Uruguai comprobaron la causa de muerte por los golpes sufridos. En esa instancia, también fue possível la revisar la conclusión de los estudios argentinos: la cantidad de drogas que, al principio, estaba registrada en el cuerpo de José era proporcionalmente a um estado de coma.

“Están todos comprados, el juez, el fiscal. Todos corruptos”, afirma el hermano de José, Ángel Acosta. Además de agotar las instancias legales posibles en Argentina, denuncia que recibió uma série de amenazas y llegó a sufrir atentados.

“Me atropellaron varias veces”, cuenta. En 2004, un atropellamiento provocó fracturas graves y lo llevó a pedir asilo político en España.

Me felicitan por la sentencia de la Corte IDH. Pero la verdad es que todavía no se hizo justicia.

Acompañamiento

El Instituto Nacional Contra la Discriminación , la Xenofobia y el Racismo (INADI) es uno de los organismos del Estado que debe acompañar casos como el de José, en Argentina.

Sin embargo, Emiliano Montini, diretor de Asuntos Jurídicos del Instituto, refuerza que la institución no posee un gran repertorio de acompañamiento judiciário de los casos que recibe.

“Apenas recientemente nos involucramos en un caso, que fue el travesticidio de Diana Sacayán. Nos presentamos como querellantes “, cuenta.

” Con esa gestión, estamos buscando estar más e ativos e instalar el debate sobre o racismo estrutural no país “, resalta.

Conoce más: Justiça argentina retira agravante de travesticídio no caso da ativista Diana Sacayán

El INADI registró, entre 2004 y 2008 , 24. 975 casos e denúncias de racismo en Argentina. Según el informe divulgado pelo Instituto, caso um tercio de las denuncias refieren a discriminación contra personas migrantes latinoamericanas seguidas del aspecto físico, la condición económica y el color de la piel.

Comprenda el caso

O caso ocorre na salida do bar porteño Maluco Belleza, frecuentado especialmente para a comunidade afro na cidade de Buenos Aires.

registrado Conforme registrado en diversas declarações de testigos e na descrição do caso na Corte IDH, tras un corte de luz, los presentes salieron a la calle, cuando ya amanecía.

Un patrullero de la policía federal llegó al local debido a una denuncia anónima sobre una supuesta persona armada que estaría provocando disturbios en el local, según el jefe de la comisaría nº 5.

Un afrobrasileño fue abordado por los policías, y su hermano intentó defenderlo. Los policías detuvieron a ambos, y, al percibir el abordaje violento y arbitrario solamente a personas negras presentes en el local, José Acosta Martínez intervino.

De la misma manera que los dos afrobrasileños, José fue detenido arbitrariamente y llevado a la comisaría, en donde falleció por una convulsión provocada por patadas y palizas. “Los policías no soportaron que mi hermano exigiera sus derechos”, afirma Ángel.

Un caso emblemático

José y Ángel migraron de Uruguai por la constante represión policial contra las reuniones de candombe – una expressão cultural afro mantenida como patrimonio por los Acosta Martínez.

“Somos descendentes de uma de las familias africanas más antiguas do Uruguai, que preserva el candombe como forma de vida. Llevamos esa influencia a todos lados “, cuenta Ángel.



Los Acosta Martínez conservan el candombe como patrimonio familiar; al migrar para Argentina, conformaron el Grupo Cultural Afro / Reproducción

Cuando llegaron a Argentina, fundaron el Grupo Cultural Afro para difundir las influencias africanistas en la ciudad de Buenos Aires. Daban clases gratuitas de candombe e hacían intervenciones culturales en espacios consagrados en la ciudad.

También formaron parte de um grupo que logró a despenalização de religiões de matriz africanas no país. “No había movimiento de activismo afro cuando llegamos. Você não había se pratica candombe en las vías públicas, herencia del racism”, puntúa Ángel.

La activista afrouruguaya Sandra Chagas también integró el Grupo Afro cultural e era amiga de José. Así como los Acosta, vino joven a Argentina, en donde vive hasta hoy. Ella resalta como el racismo es naturalizado en el país.

“Argentina conserva una perspectiva europeísta del Estado nación. Los afroargentinos fueron invisibilizados y negados historicamente: primero, déjaron de ser censados ​​y, después, hubo todo el proceso de emblanquecimiento, a partir da percepção de que não existe comunidade negra na Argentina “, cuenta Chagas.

” Una de las personas más comprometidas y que más sabía de derechos entre nosostros era José. Así, él fue um defensor a los dos afrobrasileños “, recuerda.

El racismo en Argentina

El racismo estructural en Argentina invisibiliza a presença histórica da población negra e afrodescendiente no país.

En 1996 , mismo año del asesinato de José Acosta, se volvió famosa a frase do entonces presidente Carlos Ménem, ​​afirmando que “na Argentina não existem negros, é problema lo tiene Brasil”.

Actualmente, la comunidad senegalesa que habita la c iudad de Buenos Aires é uma das más afetadas por esa feature of la sociedad argentina. Además de la dificultad para conseguir documentos y asistencia, los senegaleses son constantemente hostigados por la policía en el exercicio de su trabajo como vendedores ambulantes – mayor fuente de ingresos de esta población en la ciudad.

Uma parte notável da naturalização do racismo e da negação no país se expressa no vocabulário argentino. O uso peyorativo da palabra “negro” no país é uma forma de adjetivar negativamente a algo y, principalmente, a alguién, independente do cor de piel de la persona. Lo mismo sucede con la palabra “quilombo”: apartada de su significado raíz *, en Argentina es ampliamente empleada para referirse a “desorden”.

Los orígenes racistas de los términos filho normalmente negados, opinião observada em distintos grupos sociais no país.

“Desafortunadamente, o caso de José no es un hecho aislado”, comenta Emiliano Montini, del Inadi. “El racismo está muy arraigado en nuestro país, y en prácticas that son considerado graciosas, como parte de la cultura”, apunta.

La sentencia de la Corte IDH sobre el caso de José incluye el pedido de la construcción de un monumento suyo no Parque Lezama, em San Telmo, en donde se realiza la cuarentena de los esclavizados africanos llevados na Argentina.

También estipula la instalación de cámeras de filmación en all las comisarías de la ciudad y la capacitación de la policía on discriminación racial.

Brasil de Fato buscó al Ministerio de Seguridad argentino para comentar la sentencia, pero hasta el cierre del reportaje, no hubo respuesta.

Em portugueses, quilombos filho comunidades ancestrales de afrodescendientes, creadas por personas esclavizadas que consiguieron huir y liberarse.

Edición: Pilar Troya


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