La escalada autoritaria del régimen de Trump contra la libertad de prensa alcanzó un nivel crítico este fin de semana (15). En una maniobra que los expertos califican como propia de sistemas dictatoriales, el presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), Brendan Carr, amenazó con revocar las licencias de las emisoras de televisión que no se sometan a la narrativa oficial sobre la guerra en Irán.
Censura disfrazada de “Interés Público”
La estrategia del régimen consiste en instrumentalizar el concepto jurídico de “interés público” para silenciar las voces disidentes. Carr fue explícito: las redes de comunicación deben operar como extensiones del esfuerzo bélico del gobierno. La amenaza de no renovar las concesiones funciona como un mecanismo de asfixia económica y editorial, forzando una autocensura en las redacciones para evitar el cierre.
La orden de Carr es un eco directo de las instrucciones de Donald Trump. En Truth Social, el líder republicano elevó el tono contra el The Wall Street Journal, acusando a la prensa de “traición” por informar sobre los reveses militares en Arabia Saudita. Para el régimen, cualquier periodismo que no sea laudatorio es considerado un esfuerzo para que EE. UU. pierda el conflicto.
Hegseth y la maniobra para controlar la CNN
Mientras la FCC presiona desde el ámbito regulatorio, el Pentágono actúa en el frente corporativo. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, señaló su apoyo a la posible compra de Warner Bros. Discovery (CNN) por parte de David Ellison. La transacción de 111.000 millones de dólares se ve como la pieza final para convertir al mayor canal de noticias del mundo en un brazo de propaganda del gobierno, dado el alineamiento de Ellison con el ala conservadora del régimen.
Reacciones ante la deriva autoritaria
Las actitudes dictatoriales de Carr y Trump provocaron reacciones inmediatas, aunque limitadas por el control gubernamental:
- Elizabeth Warren: Calificó la maniobra como un “manual autoritario” diseñado para destruir la Primera Enmienda.
- Mark Kelly: Advirtió que la interferencia estatal en la prensa libre en tiempos de guerra es el primer paso hacia el colapso democrático.
- Fundación para los Derechos Individuales: Describió el uso de la FCC para la intimidación como una amenaza “chocante y flagrante” para la existencia de la prensa libre.
El cerco a la disidencia interna
El régimen ya ha demostrado que no dudará en castigar el entretenimiento y la sátira. Programas como los de Stephen Colbert y Jimmy Kimmel ya han sufrido intervenciones directas de la FCC, lo que indica que ningún espacio de crítica está protegido bajo la actual administración.
Con la opinión pública volviéndose en contra de la guerra y los precios del petróleo disparados, el régimen de Trump intensifica el uso de la fuerza institucional para garantizar que la única versión disponible de la realidad sea la producida por la Casa Blanca.








