El barril de Brent alcanzó los $126 en su pico desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, marcando la escalada de precios más veloz de la historia en contexto de conflicto armado. La velocidad de la subida superó incluso la crisis de 1973.
El detonante es el cierre del Estrecho de Ormuz, por donde transitaban 20 millones de barriles diarios — equivalentes al 20% del comercio global de petróleo. Con el estrecho paralizado desde el 2 de marzo, el mundo enfrenta el mayor corte de suministro jamás registrado.
Arabia Saudita y Emiratos Árabes intentan desviar producción mediante oleoductos alternativos hacia el Mar Rojo y el Mar Arábigo, pero su capacidad combinada es de 3,5 a 5,5 millones de barriles diarios — una fracción del volumen que transitaba por Ormuz.
Goldman Sachs advirtió que los precios elevados podrían persistir hasta 2027, incluso con un alto al fuego rápido, debido a los daños a la infraestructura de refinación en la región del Golfo.








