EL Mundo
Diário Carioca
TERREMOTO POLÍTICO EN EUROPA DEL ESTE

Fin de una era: Viktor Orbán admite “dolor y vacío” tras derrota histórica

Tras 16 años en el poder, Viktor Orbán reconoce la victoria aplastante de la oposición liderada por Péter Magyar, quien conquistó una supermayoría de dos tercios en el Parlamento.
Foto: European Parliament

El “modelo húngaro” de Viktor Orbán se ha derrumbado de forma dramática en las urnas. Este mes, Hungría registró una participación récord de casi el 80% de los electores para poner fin a un ciclo de 16 años de dominio del partido Fidesz. El gran ganador fue Péter Magyar, antiguo aliado de Orbán y líder del partido Tisza, quien no solo venció, sino que conquistó una supermayoría de dos tercios en el Parlamento (138 de los 199 escaños).

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En su discurso de concesión este jueves (16), Orbán no ocultó su abatimiento. El primer ministro, que se convirtió en un icono global de la derecha nacionalista, describió el resultado como “doloroso pero claro”, afirmando sentir “fatiga, dolor y vacío” ante la derrota. “La responsabilidad y la oportunidad de gobernar no nos han sido otorgadas”, declaró, prometiendo que el Fidesz servirá al país desde la oposición.

El ascenso del desafiante

Péter Magyar, de 45 años, recorrió un camino improbable: de diplomático en el círculo íntimo del gobierno a ser la principal voz del cambio. Su ruptura definitiva con Orbán ocurrió en 2024, impulsada por escándalos de corrupción y preocupaciones institucionales. Con una campaña centrada en la transparencia y el reencuentro con la Unión Europea, Magyar logró movilizar especialmente a los votantes jóvenes y a las ciudades de tamaño medio.

La victoria del Tisza es vista en Bruselas como un “renacimiento europeo” para Hungría. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue de las primeras en felicitar a Magyar, afirmando que “el corazón de Europa late con más fuerza en Hungría”.

El futuro de la administración

A partir de mayo, cuando se espera que Magyar asuma oficialmente el gobierno, la promesa es una reforma profunda de las instituciones y del sistema de medios, que bajo Orbán estuvieron estrechamente alineados con el Estado. El nuevo líder ya ha señalado su intención de desbloquear los fondos multimillonarios de la UE que estaban congelados debido a preocupaciones sobre el estado de derecho.

A pesar de la derrota aplastante, los analistas advierten que el “orbanismo” podría intentar persistir mediante tácticas políticas desde la oposición. Sin embargo, al haber perdido su mayoría cualificada, el poder de Orbán para enmendar la Constitución unilateralmente —su principal herramienta de gobierno en la última década— ha sido neutralizado por el voto popular.

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