
El futuro de la Amazonía no solo depende de la vigilancia, sino de la viabilidad económica de quienes la protegen. Este martes se ha lanzado una licitación pública histórica que destina 80 millones de reales del Fondo Amazonía para fortalecer la producción sostenible de comunidades indígenas, quilombolas y agricultores familiares. El proyecto, titulado Florestas e Comunidades: Amazônia Viva, es el resultado de un esfuerzo coordinado entre el BNDES y la Conab para transformar la realidad logística de la región. El objetivo es claro: dotar a las cooperativas locales de la infraestructura necesaria —procesamiento, almacenamiento y transporte— para que dejen de ser simples proveedores de materia prima y se conviertan en actores clave de la bioeconomía.
Históricamente, los productores de la selva han enfrentado costos de transporte prohibitivos y la falta de plantas de procesamiento adecuadas, lo que los dejaba a merced de intermediarios. Esta nueva inversión permitirá financiar al menos 32 propuestas estratégicas, con montos que oscilan entre los 500.000 y 2,5 millones de reales. Según la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, este modelo de desarrollo es la única forma de garantizar la conservación a largo plazo. Al fortalecer las cadenas del cacao, el açaí y la pesca artesanal, Brasil asegura que la “selva en pie” sea un motor de prosperidad y un escudo contra el cambio climático.
Perspectivas Editoriais
[Image showing a map of the 9 states of the Amazon Legal region highlighting the new logistics hubs for sustainable products]
La convocatoria prioriza el protagonismo de las mujeres y la inclusión de los jóvenes, reconociendo que la renovación generacional es vital para la supervivencia de los modos de vida tradicionales. Además de maquinaria y obras civiles, los recursos cubren asistencia técnica y consultorías para que estas organizaciones cumplan con las exigencias sanitarias internacionales. Con este movimiento, el Fondo Amazonía deja de ser solo un mecanismo de control de deforestación para convertirse en un fondo de inversión social que combate la desigualdad en una de las regiones más ricas en biodiversidad, pero más desafiantes en términos de infraestructura del mundo.
Takeaways:
- 80 millones de reales para proyectos de bioeconomía en la Amazonía Legal.
- Financiación directa para cooperativas indígenas y campesinas para mejorar el procesamiento.
- Se seleccionarán al menos 32 proyectos con enfoque en logística y acceso a mercados.
- Prioridad absoluta para proyectos liderados por mujeres y jóvenes.
Fatos-chave:
- Alianza entre BNDES, Conab, MDA y el Ministerio de Medio Ambiente.
- Ámbito de actuación: Amazonía Legal (incluye 9 estados brasileños).
- No se permite el uso de fondos para compra de tierras o gastos militares.
- Los proyectos pueden incluir desde paneles solares hasta barcos frigoríficos.





