
El anuncio de las atracciones para el Lollapalooza Brasil 2026 en el Autódromo de Interlagos revela un esfuerzo por capturar el pulso de la generación digital.
La lista, que incluye desde el pop de Chappell Roan hasta el metal de Deftones y la electrónica de Peggy Gou, demuestra una curaduría que no teme al eclecticismo.
Perspectivas Editoriais
Este festival no es solo música; es una plataforma donde el producto nacional brasileño, representado por artistas como Edson Gomes y Mundo Livre S/A, intenta equilibrar el protagonismo con las giras millonarias de Estados Unidos y Europa, fortaleciendo la industria creativa en un escenario globalizado.
Sin embargo, el acceso a esta “ciudad efímera” de consumo tiene un precio elevado. Con pases que pueden alcanzar los R$ 5.117,00, el festival refleja la estructura de costos de un evento que segrega la experiencia según el capital.
La presencia de nuevas voces emergentes de internet junto a leyendas como Cypress Hill asegura la relevancia identitaria, pero también consolida al Lollapalooza como un espacio de diálogo —a veces asimétrico— entre el mercado global y las potencias artísticas locales del cotidiano brasileño.





