
El enfrentamiento entre Elon Musk y el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha alcanzado niveles de hostilidad sin precedentes.
Este martes, Musk utilizó su red social para insultar gravemente a Sánchez, llamándole “Dirty Sánchez” y “tirano”, en respuesta al plan del Ejecutivo español para prohibir las redes a menores y exigir responsabilidades penales a los dueños de las plataformas.
Perspectivas Editoriais
Este ataque es percibido en Madrid como un intento de injerencia extranjera por parte de un oligarca digital que ve amenazado su modelo de negocio basado en la desinformación y el odio sin control.
El ataque de Musk, sin embargo, se produce en un momento de vulnerabilidad personal, con su nombre vinculado nuevamente a los archivos de Jeffrey Epstein.
Que un individuo con tales conexiones ataque una ley destinada a proteger a la infancia de la pornografía y el abuso digital es, cuanto menos, revelador. Mientras la justicia francesa realiza registros en las oficinas de X en París, Musk intenta desestabilizar la soberanía española mediante el acoso mediático.
España se mantiene firme: la plaza pública digital no puede ser el feudo de un millonario que desprecia las normas democráticas de convivencia y seguridad ciudadana.





